La solución de Morena para Colima: si no te gusta la crisis, “vete del país”

Las declaraciones de la dirigente estatal de Morena, Mitzuko Márquez, al sugerir que quienes no estén a gusto en México deberían irse del país, provocaron indignación en medio de la crisis de violencia, salud e inseguridad que enfrenta Colima. Para muchos ciudadanos, el problema no es la crítica, sino la falta de respuestas.

Mientras Colima enfrenta una de las etapas más difíciles de su historia reciente, la dirigencia estatal de Morena parece haber encontrado una respuesta tan simple como ofensiva: si no estás a gusto, vete del país. En lugar de explicar por qué el estado sigue atrapado entre homicidios, desapariciones, secuestros y un sistema de salud que acumula carencias, la dirigencia del partido optó por descalificar el descontento ciudadano, como si exigir resultados fuera un acto de ingratitud.

La declaración de Mitzuko Márquez retrata una preocupante visión del poder. Para Morena, al parecer, el problema no es que las familias vivan con miedo o enfrenten hospitales sin medicamentos; el problema es que se atrevan a reclamar. En su lógica, quien cuestiona al gobierno incomoda, y quien incomoda debería hacer las maletas. Una postura que parece olvidar que fueron precisamente los ciudadanos quienes llevaron al oficialismo al poder para resolver problemas, no para pedirles que abandonen su tierra.

Resulta difícil pedir conformidad cuando miles de colimenses viven diariamente las consecuencias de la inseguridad y de servicios públicos deficientes. Nadie tendría que resignarse a perder tranquilidad, oportunidades o acceso digno a la salud sólo para no contrariar a un partido político. Exigir seguridad, atención médica y resultados no es una muestra de deslealtad; es un derecho de cualquier sociedad democrática.

La frase de la dirigente morenista termina exhibiendo una preocupante desconexión con la realidad. En lugar de asumir responsabilidades, el mensaje parece ser que quienes no aplaudan al gobierno sobran. Pero los colimenses no tendrían por qué renunciar a su estado para que Morena deje de escuchar críticas. Quienes tienen la obligación de responder son quienes pidieron el voto para gobernar. Si alguien debe cambiar, no es la ciudadanía que exige respuestas, sino un gobierno que parece haber confundido la crítica con una ofensa personal.

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