Carretera eterna en Colima exhibe fracaso de Morena y años de mala planeación
La obra carretera que conecta Colima, Tecomán y Manzanillo acumula cuatro años sin concluir, dejando afectaciones económicas, accidentes, lesionados y un reclamo creciente contra Morena por la falta de soluciones reales.
La carretera que conecta Colima con Tecomán y Manzanillo se ha convertido en símbolo de retraso, mala planeación y desgaste ciudadano. Lo que fue presentado como una obra necesaria para mejorar la movilidad y fortalecer el desarrollo del estado lleva cuatro años sin concluir, mientras miles de personas padecen todos los días congestionamientos, cierres, riesgos viales y una ruta que se detiene constantemente.
El problema no es la ampliación ni el progreso, sino la forma en que Morena ha administrado una obra que afecta directamente a quienes trabajan, estudian, transportan mercancías o viajan por necesidad. Las consecuencias han sido graves: daños materiales, pérdidas económicas, personas lesionadas y decenas de vidas marcadas por accidentes en una vía que debía ofrecer seguridad, no convertirse en una amenaza cotidiana.
A ello se suma la molestia social por la falta de alternativas reales para quienes transitan diariamente por esta carretera. Mientras el gobierno insiste en discursos y propaganda, las y los colimenses siguen atrapados en filas interminables, gastando más tiempo, combustible y dinero por una obra que parece avanzar sin orden, sin sensibilidad y sin respuestas suficientes.
La llamada carretera eterna ya no puede justificarse como simple retraso técnico. Para distintos sectores, representa una muestra del abandono con el que Morena ha tratado a Colima: obras mal ejecutadas, poca coordinación y una incapacidad evidente para resolver problemas que impactan todos los días la economía, la seguridad y la vida de las familias.









